Empresario, ejecutivo internacional y socio fundador
El Ing. Francisco Gerardo Salazar Guerra es empresario, ejecutivo internacional y socio fundador con más de 30 años de trayectoria en la industria de dispositivos médicos de alta especialidad. Su carrera se ha desarrollado en la intersección entre innovación, tecnología médica, estrategia de negocio y salud cardiovascular, participando activamente en la introducción y consolidación de soluciones cardiovasculares, endovasculares y estructurales en México y Latinoamérica.
Como Director General y Socio de Artimédica, ha liderado el crecimiento de una de las empresas especializadas en dispositivos médicos cardiovasculares más reconocidas del país, impulsando relaciones estratégicas con fabricantes globales, hospitales, instituciones de salud y líderes de opinión médica. Su experiencia abarca desarrollo de negocios internacionales, expansión comercial, negociación con compañías globales, planeación estratégica, licitaciones públicas, administración financiera y liderazgo de equipos multidisciplinarios.
Su formación combina visión técnica y enfoque empresarial: es Ingeniero Mecánico Administrador por el Tecnológico de Monterrey, cuenta con una Maestría en Administración de Empresas y un Master in International Management por Thunderbird School of Global Management.
Dentro de Latidos por México, Francisco aporta una visión disruptiva y estratégica: la capacidad de conectar la medicina cardiovascular con la innovación, la tecnología, la gestión y el impacto social. Su trayectoria representa el puente entre la excelencia médica y la posibilidad de llevar soluciones de salud más lejos, con estructura, visión y propósito.
Su perfil destaca por liderazgo, experiencia internacional y una profunda comprensión del ecosistema de salud, cualidades que fortalecen la misión de transformar la atención cardiovascular desde una perspectiva integral y sostenible.
Latidos por México nació en 2018 de una realidad que no podíamos seguir mirando desde lejos. Como cardiólogos, sabíamos que existían el conocimiento, la experiencia y la capacidad para salvar vidas; pero también veíamos, una y otra vez, cómo la falta de recursos impedía que muchos pacientes recibieran la atención cardiovascular que necesitaban.
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